Todos alguna vez hemos sentido el dolor de un adiós, de una despedida demasiado fría, sabiendo que no volverás a ver o saber de esa persona durante mucho tiempo o quizás, por el resto de tu vida.
No volveras a compartir esos momentos de risas, llantos, una salida, o simplemente tomar mates mientras hablamos de la vida. Tampoco volveras a escuchar su voz o su risa, cuanto duele que te hayas marchado...Sabiendo que dejaste un vacío enorme imposible de llenar y que junto a ti, te llevaste mi vida...
Que triste y doloroso es pasar por esos lugares que siempre solíamos estar. Me siento mal, destrozado, como si mi alma me hubiese abandonado y mi esencia, mi fuego se hubiese apagado.
Jamás me imaginé pasar por este momento y mucho menos que fuera tan duro, jamás se me cruzo por la cabeza que me dejarías solo, confíe en ti cuando un día me dijiste que nunca me dejarías, que por más que fuéramos primos nos considerábamos hermanos, los dos prometimos que siempre estaríamos el uno para el otro, que nos ayudaríamos, que no permitirias que alguien me haga daño, y yo que tambien prometí que siempre te cuidaría no pude cumplir esa promesa, no pude protegerte hermano, no pude...
Desde ese día, desde esa noticia tan amarga y dolorosa, todo paso a ser triste, noches de soledad, la oscuridad se apoderó de mi y no hay nada que me haga levantar la cabeza.
Desde ese día perdí lo que me mantenía vivo, ya nada es igual sin ti, desde que te fuiste no volví a ser el mismo, todos los días pretendo que aunque sea solo en mis sueños, vuelvas.
En este momento no quiero ser fuerte, solo quiero estar a tu lado, necesito un abrazo tuyo, que me digas que todo va a estar bien, pero, sin embargo, es lo único que no podré obtener.
TE AMO Y TE EXTRAÑO HERMANITO
No hay comentarios:
Publicar un comentario